Del Código Deontológico de la Abogacía Española

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Código Deontologico de la Abogacía Española

No tenemos la pretensión de dar aquí una clase de derecho sobre el código deontológico de la abogacía española ya que entre otras cosas, no estamos capacitados para ello y además sería el colmo dirigiéndonos a una audiencia mayormente compuesta por letrados…

Pero sí nos gustaría compartir contigo algunas reflexiones sobre las consecuencias que derivan del código deontológico de la abogacía española en términos de buenas prácticas para el ejercicio del oficio en internet.

Concretamente nos centramos a continuación en el artículo 6 sobre la publicidad, el artículo 18 sobre la captación de clientes y obviamente el artículo 21 sobre el uso  de las tecnologías de la información y la comunicación en la profesión.

Indice de Contenidos

Artículo 6 del Código Deontológico de la Abogacía Española : la Publicidad

Para seguir el orden de los artículos, empecemos por la publicidad. Una confesión para empezar. El verano pasado, cuando iniciamos nuestra andadura con Mi Bufete Virtual, estábamos convencidos de que lso abogados no podían hacer ningún tipo de publicidad.

Por oposición a lo que se encuentra uno en Estados Unidos donde los abogados se anuncian con carteles gigantes en las carreteras, hasta el punto de hecho de aparecer en las carreteras más insospechadas en medio de desiertos. Resulta incluso desconcertante a veces su agresividad comercial así como la inversión descontrolada que supone a sus autores.

Para nativos digitales como nosotros, es muy complicado entender esas campañas de publicidad offline que hacen algunos letrados americanos con escasas posibilidades de medir su éxito, es decir la rentabilidad sobre la inversión realizada(el famoso ROI anglosajón).

Volviendo al caso que nos ocupa de la deontología de la abogacía española en materia de publicidad, el artículo 6 indica  que “se podrá realizar libremente publicidad de los servicios profesionales” pero con algunos matices.

» “Deberá indicarse en la publicidad el Colegio al que se pertenezca”. La idea es obvia, ser perfectamente identificable en la publicidad que realiza cualquier despacho, con el fin de evitar cualquier ambigüedad a quién lea tu publicidad

» “No podrá suponer(…) la incitación genérica o concreta al pleito o conflicto”. Es decir, siguiendo con el ejemplo de Estados Unidos, y simplificando mucho, si ahí puedes publicar “llamanos si tienes un accidente en la autopista, te ayudaremos a llevar a juicio al Estado de California”, este tipo de cosas son implantables en Europa.

» Otro matiz que nos resultó curioso es el párrafo referente a la especialización donde el código recoge que “Las menciones que a la especialización en determinadas materias se incluyan en la publicidad” deberán ser avaladas por cursos o formaciones o “una práctica profesional prolongada que las avalen”.Básicamente aquí entendemos que puedes hacer lo que te parezca, lo cual es un tanto sorprendente…Y es que si nos ponemos en el sitio del posible cliente, saber que quién busca un penalista, puede acabar en manos de un letrado poco escrupuloso que se autoproclama especialista….pues las consecuencias pueden ser gravísimas. Aquí entendemos que el buen hacer y profesionalismo de cada letrado manda. Como si a un cirujano no le pidiéramos credenciales oficiales antes de operar, ¡cuanto menos sorprendente!.

» Y por último sobre el artículo 6, comunicar a quién esté ejerciendo su oficio de abogado en España tras haber cursado sus estudios de derecho fuera de España que para ellos : “Quienes ejerzan con su título profesional de origen y se publiciten deberán hacerlo con mención expresa de tal circunstancia.”

 

Artículo 18 del Código Deontológico de la Abogacía Española: Pagos por Captación de Clientela

Sobre quién nos aporta negocio al bufete de una forma u otra, el texto de referencia nos indica lo siguiente: “no se podrá pagar, exigir ni aceptar comisiones, ni ningún otro tipo de compensación a terceros por haberle enviado un cliente o recomendado a posibles clientes futuros, salvo que se informe al cliente de esta circunstancia.”

Entendemos que este uso o norma deontológica permite evitar convertir la profesión en un mercadeo donde primen los intereses económicos de los profesionales sobre la necesidad de asesoramiento jurídico de sus clientes. 

Desde Mi Bufete Virtual, tenemos la convicción de que este tema cambiará más pronto que tarde por los motivos siguientes:

» Por un lado, al día de hoy ya está ocurriendo de facto de forma tan discreta como informal, aunque muchas veces se está disfrazando bajo otros conceptos en contabilidad.

» Por otro lado, las plazas de mercado (o marketplaces en Inglés) donde los clientes encuentran a los profesionales que necesitan directamente mediante directorios publicados en internet, están en auge en todos los sectores desde hace unos años …y precisamente su modelo de negocio se basa en cobrar una comisión sobre ventas por la puesta en relación de unos con otros. 

Y sin entrar en excesivos tecnicismos sobre la publicidad en internet, ya existen muchos modelos mediante los cuales no pagamos en base a la audiencia que me permita alcanzar el medio contratado, sino en base al objetivo transaccional subyacente. Es decir que si anuncio mis servicios en un medio y este medio me genera ingresos (facturación de consultas online por ejemplo) se me cobra una comisión sobre los ingresos generados por los clientes. Y con esto estaría incumpliendo con el Código Deontológico de la ABogacía Española? Pues al día de hoy parece que sí…Desde luego la economía, no parece ir en esta dirección. ¡Tiempo al tiempo!

deontologia de la abogacia española
Letrado sobre el Código Deontológico de la Abogacía Española

 

Artículo 21 del Código Deontológico de la Abogacía Española: Empleo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación

Ya llegamos al tercer artículo que queremos comentar contigo, pero hemos de confesar que nos decepcionó un poco su lectura y estudio posterior ya que no aporta mucha luz sobre los aspectos más delicados como son los datos compartidos, y las medidas de seguridad mínimas aferentes.

En primer lugar, el artículo 21 hace mención de que “se debe hacer uso responsable y diligente de la tecnología de la información y la comunicación.” No nos queda muy claro en qué consiste la diligencia de un letrado en esta materia. No se le presupone mayor conocimiento tecnológico al letrado, y por ejemplo al menos desde Mi Bufete Virtual nos quedamos con la duda en términos de responsabilidad sobre lo que supondría un ciberataque a la base datos de un despacho de abogados que tuviera un cortafuegos defectuoso.

Lo que queda más claro es que debemos seguir unas sencillas pautas en base a lo siguiente:

“En especial, en las comunicaciones, aplicaciones, webs y servicios profesionales prestados por medios electrónicos deberá: 

  1. Identificarse con su nombre y, en su caso, el de la sociedad profesional titular del servicio, Colegio de adscripción y número de colegiación.
  2. Asegurarse de la recepción de las comunicaciones privadas por la persona destinataria y sólo por ella. 
  3. Abstenerse de reenviar correos electrónicos, mensajes o notas remitidos por otros profesionales de la Abogacía sin su expreso consentimiento.”

Si los puntos a) y c) son de sencilla aplicación, ahí también ¿qué diligencia podrá realizar el abogado para confirmar el punto b)?

 

Conclusión

Una vez más, Internet nos obliga a repensar las cosas, y el código deontológico de la abogacía española no es ninguna excepción. Las muchas conversaciones internas de la profesión llevarán a cambios, graduales y paulatinos, pero cambios…que entendemos son para bien. Bien en términos de productividad y acceso a los servicios prestados, pero eso pasa también por ofrecer un marco deontológico apropiado y actualizado así como la necesaria formación de los letrados.

De la mano del Conseil Facultatif des Barreaux Européens, órgano representativo de la Abogacía ante las instituciones europeas en Bruselas, la profesión debe evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos que suponen menos contacto personal en vivo y más digitalización. Eso conlleva para tí adaptar tu forma de trabajar, de conseguir nuevos clientes y hasta de recibir a los mismos mediante videoconferencia.

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